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Obras
 
 
Biografia del Artista

Jorge Colomina

Alcoy (Alicante) 1953.

Colomina, un artista que sorprende, que osa, que vive la pintura como un respiro. Una pintura apetitosa, generosa, potente. . . que exprime toda la pasión de un autodidacta ardiente, espontáneo, de múltiples facetas. Sus tierras españolas, incrustadas en su alma, a su arte, Colomina, impregnado de referencias históricas y culturales, enriquece su paleta de sus viajes imaginarios tanto como de su vida.
Desde su infancia, persigue su búsqueda, en busca permanente de expresión, de creatividad. En cada estación, en cada colección, “el sello” Colomina se reafirma al mismo tiempo que renace. Fidel a sí mismo y siempre diferente, impactante por su riqueza cromática y sus juegos de trazos, entre figurativo y abstracto.
Hoy, a más de 35 años de carrera, Colomina es un artista internacionalmente reconocido, sus obras atraviesan las fronteras y cuentan con numerosos coleccionistas alrededor del mundo.
Entrar en el universo de este artista sin igual, es descubrir su historia, sus aspiraciones, sus interioridades a través de sus obras. . .en un arte que él quiere ante todo vivo.

Confirmación de un estilo
Partir de un trazo, trabajar el color, convocar las redondeces.
La composición, al principio mental, toma vida desde su primer contacto con la tela, en una relación primaria con la idea original “Sé dónde voy, mi cerebro da el impulso, mis pinceles lanzan sobre la tela la emoción sin transiciones”.
Pero quién, la mano o el espíritu deciden ? La intuición, es la misteriosa alquimia de los dos, guía a este autodidacta. Ninguna escuela de pintura, pero un recorrido iniciativo: observación, trabajo y practicar y practicar todavía. El gesto sin cortapisas, la libertad de pintar. Sus trazos prefieren la fuerza, sus arabescos enloquecen con sus vuelos. . .La perfección, dice, mejor dejarla a los otros.
“El dibujo es una técnica, la pintura es una cuestión de gusto. El dibujo, es premeditado, el color no, hace falta que sea feliz”

Recuerdos de infancia
Sus primeros recuerdos se remontan a abril de 1957. . .En las Fiestas de San Jorge en Alcoy (Alicante), la ciudad dónde nació en 1953. Durante una semana, fiestas, desfiles, fuegos artificiales, explosión de colores. . .los payasos, los colores de las luces maravillan los ojos del niño que era. Primeros espectáculos, primeros deslumbramientos. . .primeros sueños de una vida toda de colores.
1963. Colomina va a Paris. Cartera a la espalda, descubre la Ville Lumière. Gracias a la escuela y a las visitas a los museos, conoce sus primeras emociones pictóricas. Muy pronto tiene deseo de dibujar. Entre curiosidad y frenesí, ensaya con los lápices, con los pinceles. Croquis, apuntes, cuadros, experimenta, vuelve a empezar, aprende. Con toda libertad, bajo el fuego de su pasión.

Catalogado como figurativo abstracto
El estilo de Colomina permite efectivamente reconocer el sujeto tratado. La abstracción es toda relativa. El artista para justo en la frontera que desea para entregar su mensaje pictórico. La total abstracción, “la de un Soulages por ejemplo : esta aparente simplicidad de un solo color, sus efectos de sombras y de luces que revelan todos los colores en uno”, será para más tarde.
La audacia, el saber hacer, el artista coordina los colores a medida que avanza su creación. Su paleta es pensada siempre: busca el equilibrio, la coherencia, pero sabe crear los maridajes, audaces según cuales, naturales para Colomina. En su caso sin técnica de degradación, siempre colores francos. Los quiere vibrantes, hacer estallar los contrastes, pero los escoge con precisión, siempre haciendo eco con el sujeto que representan. Como una radiografía de sus caras, de los cuerpos pinta y despinta.

La influencia de los maestros
“Me gustaría dibujar como Dalí, pintar como Van Gogh, ser creativo como Picasso”.
El primer choque será Van Gogh. Colomina con 15 años. Esta hechizado por la destreza, la textura, el espesor. . .Tanto que intenta pintar hasta directamente con el tubo, instala la pasta, el gesto amplio, el placer al borde de los dedos, la sensualidad sobre la tela. Con o sin pinceles, persiste en esta busca de materia, mezcla los aceites, los pigmentos, superpone las capas, entre relieve y densidad.
Otra figura majestuosa de sus admiraciones: Picasso, descubierto a sus 20 años. Entonces cuando le reenvían “al retrato” sus referencias demasiado manifiestas al famoso Pablo : le halaga. Ya que considera a Picasso como precursor, inventor del Cubismo, también un hombre con una prodigiosa creatividad, que reconocía haberse inspirado en Velázquez, en Goya. “El rol del artista, es perpetuar obras, no copiarlas, pero de apropiárselas, e imponer su propia manera de ver. “Entonces, a su manera, Colomina descompone los retratos, multiplica las facetas, se alía de formas geométricas.
Matisse también forma parte de sus maestros. Sobre todo por su maestría del trazo, de la línea, muy presente en su pintura y llevado hasta el recorte en la realidad de sus collages, al fin de su vida.

Inspiración para una nueva colección
“Producir una nueva serie de cuadros, buscar una temática, más bien una coherencia. . .Compongo alrededor de una misma paleta. Es como un desfile. . .con referencias a una época, o mejor a un momento preciso. . .el instante en que lo hago”.
Para toda nueva colección, Colomina hace la parte bella en las mezclas de materias, tintas y aceites, tintas y pasteles, al agrado de sus deseos, del tema abordado. Siempre en movimiento, el artista, hoy internacionalmente reconocido, no cesa de sorprender por su riqueza y su diversidad en su producción. Crea su lenguaje pictórico, incorpora nuevas variaciones : alrededor de púrpuras, amarillos, después vuelve al orgánico. Su generosidad cromática encuentra su plena medida en los cuadros-puesta en escena : personajes, decor, ambiente, cada elemento juega su partida. El artista nos lleva a sus pequeñas historias, el cuadro como un plano parado, y jamás fijo : deja llevar nuestra imaginación sobre un antes, un después. El movimiento está omnipresente, al cruce de las líneas de vida de la tela. La emoción también. Observando una obra firmada Colomina, se siente el sujeto tratado, los seres son siempre de carne y de sangre, incluso dentro de una apariencia más abstracta, estamos en el reparto, en el intercambio. Y después está este ojo, redondo, desconcertante : apóstrofe o introspección, el cuestionamiento es permanente.

Sujetos recurrentes:
La Mujer
Fuente de inspiración inagotable, la mujer, las mujeres ocupan un lugar mayor en la obra de Jorge
Colomina. Simplemente porque las ama. Entonces pincha las musas de sus pinceles ardientes. Poses lánguidas, sugestivas : las formas generosas se llenan de tintes incandescentes, sin falso pudor. Senos provocativos, las curvas se enloquecen en las composiciones de geometría variable. Ni del todo la misma, ni del todo otra, la mujer Colomina  suscita el deseo de su creador que plasma a todo placer sus fantasmas sobre una tela.
Los rostros
A menudo Colomina los trata desde un punto de vista más abstracto que figurativo, salvo, excepción de la regla, sus auto-retratos. Formas con tendencias geométricas que evocan la construcción de una identidad, de una personalidad, tintes a menudo orgánicos que recuerdan los fundamentos de un ser, el vigor del trazo que simboliza el carácter, un “ojo” discreto pero presente que observa, estudia, analiza, escruta.

La danza
Referencia incuestionable en la cultura española, la danza es también una figura recurrente en la obra de Colomina. Endiablada o sensual, la composición pictórica casa la coreografía del bolero o del flamenco, lo más cerca del cuerpo a cuerpo de los bailarines y de sus ropas brillantes.

Los payasos
Porque es pictórico. Rico de colores, sin olvidar la monocromía del mítico payaso blanco. Todas las expresiones atraviesan sus rostros : desde la infinita tristeza a la sonrisa alegre. Demuestran todos los sentimientos, todas las máscaras, de parada, de apariencia, de secreto también.

La tauromaquia
Fidel a sus orígenes españoles, Colomina debe de tratar el tema, de dar su visión de una tradición controvertida. Para él, cuestionar la muerte. Justo una entrada en la arena, para la cual toro y torero se visten de luz. Desde luego, animal y hombre no comparten el mismo cuadro. Pada cada uno su momento de solemnidad, cada uno su representación.

 


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